Mi amor... no fui yo, fueron mis genes

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“Mi amor, no es mi culpa. Yo no te quise engañar… ¡han sido mis genes!”. Esta, que ha simple vista parece la escusa más patética, que uno pudiera darle a su pareja ante una infidelidad descubierta… así como suena, pudiera llegar a ser cierta.¿Es que estamos programados genéticamente para ser infieles?, aún no es posible dar una respuesta tan terminante. Pero lo que si es cierto, es que los estudios realizados por el profesor Tim Spector, abren la posibilidad de que uno se cuestione esta pregunta de grandes magnitudes. El profesor Tim Spector, de la unidad de investigación de mellizos del Hospital St. Thomas (en Londres) dijo que existe evidencia de un componente genético en la tendencia a la infidelidad.

Según su estudio, cuando entre dos hermanas mellizas una de ellas tiene una historia de infidelidad, el porcentaje de que la segunda también sea infiel es superior al 55%. Así, el estudio demuestra  que la posibilidad de repetir tendencias -sea fidelidad o infidelidad- es más fuerte en pares idénticos (conocidos como gemelos), ya que tienen genes idénticos.

Lógicamente, aclara Spector, los genes por sí solos no pueden determinar si alguien será o no infiel (por tanto, por ahora descarten usar esa escuza). "No es muy probable que un solo gen tenga una influencia clave, es más posible que haya un grupo de genes que participen en esto, un número de genes trabajando juntos".

Pues además muchos otros factores son determinantes a la hora de ser infiel. Los factores sociales, como el deseo de riesgo u otros rasgos asociados con la personalidad, ejercen una influencia mayor.

Además, como manifestó la doctora Petra Boynton (psicóloga social) determinar que elementos  del comportamiento son heredados y cuáles son adquiridos , no es cosa fácil. Y como ejemplo planteaba lo siguiente: "si como niño usted vio a su madre siendo infiel con su padre, es posible que usted sea más proclive a la infidelidad”. En cuanto es probable que copie el comportamiento.

Eso no significa que uno tienen una predisposición genética hacia la infidelidad, sino que se ha adquirido una forma de pensar que asume que esa es la realidad de las relaciones y ve la infidelidad como algo real y natural.

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Publicado por: Yabebiry

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