Ser felices... ¿nos protege de las enfermedades del corazón?

Parece ser que la felicidad es un excelente camino para cuidar nuestro corazón. Esta afirmación, que podría parecer tener poca base en los hechos reales, ha sido el resultado de un reciente estudio realizado por la Universidad de Columbia. Según ella, las emociones negativas como la rabia, la hostilidad o la depresión son factores de riesgo para los ataques cardíacos y los problemas cardiovasculares.
Los investigadores siguieron a 1.739 adultos sanos de Nueva Escocia, Canadá, durante 10 años. Su objetivo era determinar si sus actitudes repercutían en su salud. Al inicio del estudio, los profesionales evaluaron el grado de expresión de las emociones negativas así como de aquellas negativas.
Si bien se sabía que las emociones negativas son un factor de riesgo para sufrir enfermedades cardíacas restaba averiguar si existe el efecto contrario, es decir, si existe cierto efecto de "protección" mediante las emociones positivas.
Los investigadores encontraron que las personas más felices tenían un 22% menos de probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas que aquellas personas que vivían con un predominio de emociones negativas.
Estas personas demostraron tener el mayor riesgo de sufrir enfermedades del corazón. Por el contrario, las personas que obtuvieron la mayor puntuación de felicidad tenían el menor riesgo. Este bajo índice persistió aún cuando las personas felices experimentaban síntomas de depresión transitoria.
Sin embargo, este estudio no demuestra directamente que la felicidad vaya unida a una protección de nuestro corazón. Por ahora es sólo una especulación. De todas formas existen diversas explicaciones de cómo la felicidad podría evitar que sufriéramos enfermedades cardiovasculares.
En primer lugar, las personas felices tienen a llevar un estilo de vida más saludable. Duermen mejor, se alimentan mejor, fuman menos y hacen más ejercicio (todos estos son factores riesgosos para las enfermedades cardíacas). A su vez, la felicidad produce una serie de cambios químicos positivos como, por ejemplo, la reducción de las hormonas de estrés.
Si bien todavía es necesario seguir investigando todo parece confirmar que una actitud positiva también resulta de gran ayuda a la hora de mantener saludable nuestro corazón.


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