Tratamiento para la tortícolis

Cuando hablamos de tortícolis nos referimos a un torcimiento del cuello, en donde la cabeza apunta hacia un lado mientras que el mentón lo hace hacia el otro. La tortícolis puede adquirirse de forma hereditaria o ser adquirida durante la niñez o la vida adulta.
Algunos de los síntomas de la tortícolis son el agrandamiento de los músculos del cuello, elevación del hombro en el lado afectado, rigidez de los músculos del cuello, dolor cervical y de cabeza y un rango limitado de movimiento.
El tratamiento para la tortícolis congénita debe estirar el músculo del cuello acortado. En el caso de los lactantes y niños se realizan estiramientos y posicionamientos pasivos. En el caso de que no de resultado se puede optar por un corte quirúrgico del músculo.
En el caso de la tortícolis adquirida debe identificarse la causa del trastorno. Aplicar calor o realizar masajes pueden aliviar el dolor de cuello y de cabeza. Los ejercicios de estiramiento o el uso de un collarín también pueden ayudar a disminuir los espasmos musculares.
El tratamiento para la tortícolis también puede incluir la utilización de medicamentos anticolinérgicos (baclofeno). Estos son efectivos para aliviar temporalmente la tortícolis. Sin embargo, debemos repetir su dosis cada tres meses. Los tratamientos quirúrgicos, por otra parte, son utilizados en muy pocas ocasiones.


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