¿Estás perdiendo la memoria? No te alarmes

¿Te olvidas de nombres, direcciones, números de teléfono y no tienes más remedio que aferrarte a tu agenda? Cuando olvidamos fechas o lo que íbamos a comprar en el supermercado, solemos pensar que la edad está afectando nuestra memoria e incluso nos asusta la posibilidad de padecer Alzheimer. Sin embargo, el profesor Luis María Sánchez, director del Centro de Investigaciones Neuro-psicoetológicas “Proyecto Alzheimer Argentina”, asegura que todo se resume a un problema de atención.
“Todo lo que vivimos y a lo que asistimos consiste básicamente en una trama o tren de estímulos sensoriales que percibimos, si es necesario, por los diez canales con que contamos -visión, audición, tacto, olfato, gusto, equilibrio, orientación espacial y percepción del propio cuerpo y otros que se desarrollan socialmente, como el sentido de la familiaridad (o de lo extraño) y el sentido de la ubicuidad-.
Por cada evento se forma en el cerebro una red neuronal sensorial con los distintos estímulos captados por el canal correspondiente. Ahora bien, algunos componentes sensoriales de la red pueden ser débiles o muy fuertes, dependiendo de la atención, y esta a su vez dependiendo de la motivación, del involucramiento personal en relación al evento vivido o asistido”, explicó.
“Si por falta de atención o motivación la red que se forma es muy débil y única, entonces se deshace prontamente, las neuronas quedan libres para formar otra red y por supuesto, obviamente, luego no se puede recuperarla. Pero si aún siendo débil se reitera varias veces en tiempos y escenarios distintos, se refuerza, y ya es más difícil que se deshaga. Pero aún cuando el evento se viva o se asista a él una sola vez, si la atención es intensa, la recepción sensorial es masiva (alta emotividad), la red que se forma difícilmente se pierda en mucho tiempo, como por ejemplo el primer beso o un choque con muertos”, añadió.
La pérdida de lo que se llama memoria muchas veces se relaciona con la vejez. Según Sánchez, “problemas de desatención que se leen por un observador externo como problemas de memoria, se producen a todas las edades. Y la atención muchas veces es tironeada por acontecimientos más atractivos que demandan nuestra atención, o por pensamientos penosos y eso sí que es más frecuente a mayor edad --los adultos mayores llevamos una 'mochila' bastante cargadita--, y por ello se observan aparentes problemas de memoria a mayor edad, lo que está facilitado porque la realización de actividades archiconocidas permite ocupar un mínimo de atención, y queda disponible entonces mucho tiempo para volar a otros lados, tiempos y circunstancias. En ese momento nada se graba, y por lo tanto nada puede recuperarse”.


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