Sexo compulsivo: lo que debes saber

El sexo compulsivo o adicción al sexo consiste en la recurrencia de pensamientos, sentimientos o comportamientos sexuales obsesivos que afectan y deterioran diferentes aspectos de la vida de quien los padece: su trabajo, su relación de pareja e incluso su vida en sociedad, dado que a veces la obsesión por el sexo lleva a actitudes ilegales o inmorales. Pero existen tratamientos y maneras de controlarla que impiden que dañe o destruya la vida de quien la sufre.
Los problemas que puede acarrear la obsesión sexual son variados y destructivos: profundos sentimientos de culpa, vergüenza y baja autoestima, depresión, complicaciones familiares o laborales, endeudamiento (por consumo excesivo de productos sexuales), transmisión o contracción de enfermedades, drogadicción, alcoholismo, embarazos no deseados y comisión de delitos.
El sexo compulsivo se puede deber a: desbalances de ciertos químicos en nuestro cerebro (altos niveles de serotonina, la dopamina y la norepinefrina, por ejemplo, pueden causarlo), los niveles de hormonas sexuales que tenemos en el organismo, o ciertas enfermedades neurológicas (la esclerosis múltiple, la epilepsia, la enfermedad de Huntington, la demencia y ciertos tratamientos para el Parkinson se han asociado con esta obsesión). Las personas adictas a drogas o alcohol, con desórdenes mentales o que fueron abusadas sexualmente en su infancia pueden tener tendencia a padecer sexo compulsivo.
Pero, ¿cuáles son los síntomas de este mal? Si sientes que no puedes controlar tus impulsos sexuales o que tienes actitudes sexuales que sabes que pueden ser problemáticas (ya sea porque son infieles, o porque pueden causar o causarte enfermedades, problemas laborales o problemas con la ley), quizás estés padeciendo una obsesión con el sexo. Además, algunas actividades sexuales pueden ser indicio de obsesión sexual si se vuelven demasiado frecuentes: las relaciones sexuales extra maritales o con personas desconocidas, la recurrencia a la pornografía o a la excesiva masturbación, la obsesión con alguien que nos resulta sexualmente inalcanzable, el sadomasoquismo o el exhibicionismo.
La recomendación es que si sientes que con tu comportamiento sexual estás causando daño a alguien y que no puedes controlarlo, busques ayuda inmediata con un psicólogo o psiquiatra. Él te recomendará el tratamiento adecuado.



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