Cómo dejar de comernos las uñas

Hay un inmenso número de personas que tienen incorporado el pésimo hábito de comerse las uñas.
Ya sea por estrés, por aburrimiento o por ansiedad, se trata de algo sumamente perjudicial tanto para nuestros dedos como así también para nuestra mente. No sólo nuestras uñas, dedos y cutículas lucen afectadas e infectadas, sino que también se ve perjudicada nuestra autoestima y nuestra capacidad autocontrol.
Por estos motivos en VivirSalud les presentamos algunos trucos para dejarnos de comer las uñas:
- Lo primero y más importante es el tomar la decisión de dejarnos de morder las uñas. Para esto no hay ninguna táctica ni estrategia más que la de ser firmes con nosotros mismos y comprometernos a no llevar más nuestros dedos a la boca.
- Otro buen consejo es el de elegir un día para dejar de comernos las uñas y marcarlo con un círculo en el calendario para recordarnos a nosotros mismos en los días previos que estamos cada vez más cerca de dar el paso.
- El día previo a la fecha elegida debemos ir a una manicura profesional o en todo caso hacernos nosotros mismos la manicura para dejar nuestras uñas lo más bonitas y arregladas posibles.
- Los primeros días sin comernos las uñas pueden llegar a ser difíciles, por ello debemos estar constantemente recordándonos a nosotros mismos que debemos mantener las uñas lejos de la boca.
- Un buen tip para evitar el impulso de mordernos las uñas es el limarlas constantemente y además humectarlas con crema para que estén lisas y suaves, y de este modo no presenten zonas que nos den ganas de morder.
- También podemos hacer una lista de todas las razones por las que debemos dejar de mordernos las uñas e imaginarnos constantemente lo bellas que serán cuando crezcan.
- Pedir ayuda es algo que no debemos descartar. No debemos tener miedo de pedir a familiares o amigos que nos alerten y si es necesario que nos griten cuando nos vean con los dedos en la boca.
- Si todos esto falla no debemos pensar que no tiene solución ya que existe la alternativa de esmaltes amargos con sabores desagradables que ayudan a evitar la masticación.
Bien sabemos que es difícil el abandonar un hábito tan arraigado, pero debemos tener en mente que el modificarlo puede ayudar de gran forma a nuestra autoestima, a mejorar nuestro autocontrol, a vernos más saludables y además a tener manos más atractivas a la vista de los demás y de nosotros mismos.



0 ComentariosComentar